Gabriella Ramírez Vázquez

Gabriella Ramírez Vázquez es una coleccionista de imágenes, una buscadora precisa de texturas y una indagadora sensible de los rasgos de la naturaleza, pues a través de miles de fotografías investiga diversos colores y tonalidades, explora los relieves de los materiales y examina sus formas y contornos. Sin duda, en sus creaciones detalla múltiples cualidades visuales que intrigan profundamente al observador. Asimismo, juega con las configuraciones de lo que retrata, es decir, altera y cambia el orden natural de los objetos en fascinantes composiciones caleidoscópicas y en maravillosas combinaciones futuristas. Llama la atención que su objetivo puede tratarse desde una diminuta flor hasta una imponente pared.

De ese modo, la artista encuentra una alucinante belleza en lo más recóndito de los pétalos; en sus sinuosidades latentes, sumamente eróticas. Por lo tanto, en sus obras describe esa sensualidad colorida en espiral, a flor de piel, que brota infinita del cáliz girante. Por su parte, las plantas también la deleitan con sus nervios, espinas, abstracciones misteriosas, así como con sus apariencias, jóvenes o marchitas, según la estación. Cabe destacar su aguda mirada que reconoce una paleta de color entera tanto en una corola, un pistilo, como en una cactácea o un tallo. Por ello, pliegues florales encendidos en llamas, hojas carcomidas por el tiempo y rendidas a la vida, cortezas enigmáticas, pastos de filosas agujas, fuertes entramados de ramas, gotas de lluvia inmortalizadas, fractales en la nieve, secretos del hielo, presencias de agua, luces que acarician el reino vegetal, pequeños insectos, caracoles marinos, entre otros, conforman sus hipnotizantes mosaicos abstractos.

Además de su espléndido universo orgánico, la creadora halla en las arrugas de las telas, los patrones de los textiles, los estampados, las construcciones emblemáticas, los muros descarapelados, la madera astillada o el metal a la intemperie, exquisitas abstracciones, toda clase de simbolismos, significados personales, recuerdos de antaño, alusiones arquitectónicas, diálogos entre simetrías, silencios entre las partes, ensambles de reflejos, líneas dinámicas, referencias prehispánicas, contrastes de tonos, collages y signos emotivos de su infancia como el gran ocelote prehispánico de piedra o la paloma diseñada por su padre, el maestro Pedro Ramírez Vázquez. Innegablemente, Gabriella es una grandiosa compositora de complejos imaginarios que parten de unas cuantas figuras y siluetas hasta convertirse en elaboradas imágenes. De la misma manera, es notable la paciencia y la dedicación que tiene para capturar la luz, la sombra, los accidentes, las esencias y las sustancias de las cosas para después dotarlas de interesantes movimientos, al puro estilo del arte cinético y óptico, en donde los elementos fluyen en rítmica armonía.
https://www.gabriellarv.art/

Adriana Cantoral