Marco Anaya

Las composiciones abstractas de Marco Anaya comienzan con diversos fragmentos, cuales acordes visuales, que en conjunto suenan armónicamente. Cuerdas, voces, notas y percusiones coloridas se escuchan con fuerza por sus lienzos. A veces entonadas u otras afinándose, siguen los mismos ritmos alternativos y canciones expresivas. Esas partituras pictóricas se nos presentan, bajo melodiosos abstraccionismos, en compases de trazos y líneas; a tiempo y a destiempo, en estelas de pinceles, brochas y espátulas; que fungen como instrumentos líricos, en paletas que se convierten en teclados, así como en entonaciones de distintas gamas de colores. Para ello, el autor suele recurrir a la tecnología, como una herramienta técnica, para potencializar y amplificar la musicalidad en sus telas.
Resonancias de grafiti callejero, ambientes industriales, sitios underground, lugares citadinos, modas psicodélicas, luces de neón, signos incomprensibles, semióticas indescifrables y claves complejas existen también en sus piezas que, con la ayuda de un software, configuran un gigantesco mapa plástico virtual que sirve de guía hacia nuevas exploraciones de color, forma, expresionismo, gestualidad, textura, estructura, accidente matérico, tridimensionalidad y geometría. De ese modo, Constelasonia es una navegación, una expedición entre el pasado, presente y futuro de las creaciones del artista, al igual que en otras épocas los astros guiaban, a la distancia, a los marineros en altamar, servían como referentes de predicciones y presagios a los astrólogos y sabios o bien, formaban parte fundamental de mitologías universales.
Precisamente esa incertidumbre, con la que la humanidad entera ha vivido, esa necesidad y ansiedad por conocer el porvenir, al igual que esa inquietud por saber lo que sucederá, se encuentra e integra con la informática, en especial con la inteligencia artificial, que de alguna manera se adelanta a lo venidero. De tal suerte, lo análogo, la pintura, y lo digital, algoritmos y programas, coinciden en las obras expuestas, ya que albergan una serie de interpretaciones y variaciones estéticas, a la vez que construcciones y deconstrucciones un tanto aleatorias, pero al mismo tiempo alimentadas y controladas por el pintor. Por lo tanto, Constelasonia es la sinergia, el diálogo permanente, entre el arduo trabajo de taller; dibujo a dibujo, boceto a boceto, óleo a óleo con su transformación en información procesada, combinada, promediada y mostrada como imágenes artísticas. Se tratan de cuadros intervenidos cibernéticamente que nos muestran anticipaciones azarosas de las posibilidades de crear e inventar en el infinito espacio-tiempo del Arte.
http://marcoanayaworks.com/
Adriana Cantoral